En cuanto a la protección de un menor de edad existen diversos motivos para un cambio de custodia. La guardia y custodia se da en la mayoría de casos a los padres del niño o en su defecto a algún familiar. Sin embargo, esta atribución lleva consigo una responsabilidad muy intrínseca que debe ser cumplida a plenitud.

Cuando se determine que los encargados del infante no se encuentran capacitados o no son responsables se puede revocar esta autoridad con el objetivo de garantizar en todo momento la mejor calidad de vida posible para el menor.

¿Cuáles con las razones por las se puede perder la guardia y custodia de un hijo?

Con los jóvenes, se asume que son solamente responsabilidad de sus padres, aunque la ley establece ciertos parámetros para regular esta interacción, a fin de que el Estado pueda intervenir si considera que la vida del hijo se ve perturbada por alguno de sus progenitores. Estos son algunos de los motivos para el cambio de custodia:

  1. Mantener una conducta violencia hacia los hijos: las agresiones físicas o psicológicas contra un infante son motivo suficiente para solicitar un cese de la convivencia. En casos graves el tutor puede incluso ser revocado totalmente de la guarda y custodia del menor.
  2. No cuidar a los hijos debidamente: desde el momento del nacimiento existen ciertos derechos innegables que recaen como deberes de los padres. En caso de que estos no se respeten se considera que la función de estos no se está cumpliendo, por lo que será motivo suficiente para despojar a uno o a ambos de la guardia.
  3. Tener adicciones: cualquier consumo de estupefacientes al punto de ser considerado una adicción es una falta grave porque estos pueden perjudicar la calidad del cuidado e incluso poner al hijo en situaciones de riesgo.
  4. Alteración de la vida de los hijos por viajes frecuentes: durante el crecimiento los niños requieren de un ambiente estable. Viajes constantes que cambien el estilo de estos es un problema. Por lo que son considerados suficientes motivos para un cambio de custodia. El padre que mantenga un estilo de vida menos ajetreado podría solicitar la guardia.
  5. Por ingreso a prisión: en función del tiempo de condena y del motivo de la misma un padre puede perder la tutela legal. Incluso en algunos casos aun tras perderla debería pagar pensión alimenticia. Aunque es un caso poco frecuente donde se evalúan múltiples aspectos.
  6. Poner al hijo en contra del otro progenitor: la manipulación hacia un menor para perjudicar a uno de sus tutores suele ocurrir en hogares disfuncionales o tras divorcios. Es una falta grave que de comprobarse compromete la guardia y custodia del progenitor que incurrió en esta práctica.

¿Cuál es el procedimiento para modificar las medidas de custodia?

  1. Constatar que existen motivos: cualquiera de las razones antes señaladas es motivo suficiente para la pérdida de la custodia. De encontrarse es prudente recabar evidencias de que esto ocurre para los siguientes pasos.
  2. Comunicarse con el padre que incurre en el fallo: debe haber un insistente intento de conversar con este, y debe ser comprobable. De poder hablar con el progenitor, hay que comunicarle sobre los motivos para el cambio de custodia e intentar mediar para no proceder al siguiente paso.
  3. Demanda: con la ayuda de un abogado especialista en familia se deberá proceder con el caso frente a un juez. El objetivo será demostrar los motivos mencionados en el paso uno y cómo afectan al menor. Luego plantear modificaciones al régimen de custodia para solventar la situación.
  4. El veredicto: el juez analizará las razones expuestas y las pruebas adjuntadas. Contemplará cuáles son las medidas óptimas para el caso, analizando si asignar una custodia compartida o monoparental.

¿Es importante la voluntad del hijo para el cambio de la custodia?

En todo este procedimiento se considera la voluntad del menor, que será consultada en parte del juicio y él mismo será evaluado para encontrar algún rasgo que pudiera demostrar el síndrome de alienación parental. Si este se nota en la valoración psicológica, influiría significativamente en el juicio.

Sin embargo, los deseos del niño no son determinantes para el caso porque su edad no le permite comprender a plenitud las situaciones a su alrededor. Es por eso que el juez se encarga de procurar las mejores condiciones para el infante. Aunque estas no sean del agrado del niño o de alguno de los padres.

¿Se puede modificar la patria potestad?

Así como existen diversos motivos para un cambio de custodia, la patria potestad también es revocable. Mientras con la guardia se habla de la convivencia diaria, la patria potestad refiere a la autoridad sobre las decisiones inherentes al hijo, que podrá verse modificada según lo establecido en el artículo 170 del Código Civil.

Para esto las faltas necesarias deben ser cometidas con cierta frecuencia, no se considerará un evento aislado. Además debe considerarse que el cambio de la autoridad sea beneficioso para el infante.

Incluso los problemas de una pareja separada o divorciada pueden repercutir en este aspecto. Cuando el padre no custodio no cumpliese con sus responsabilidades o se encuentre en el extranjero podría perder su potestad. También cuando la relación entre los progenitores perjudique excesivamente la toma de decisiones puede determinarse la revocación para uno de ellos.

¿Puedo solicitar una custodia compartida?

Para solicitarla es importante no cumplir con alguno de los motivos para el cambio de custodia. Se considerará primeramente la relación del padre solicitante con el hijo y el deseo del mismo (si el niño fuese mayor de 12 años).

Se evaluará el tiempo que se puede compartir con el niño en los días que se pueden designar. También es importante el estatus económico en el que se encuentra el tutor no custodio. Incluso se valora cómo era el trato entre ellos antes de la separación: si solían pasar tiempo juntos y cómo era el cuidado del menor. Importa a su vez en estos casos el número de hijos de aquel que pide la guardia compartida.

Cada comunidad autónoma mantiene ciertas regulaciones que difieren entre ellas para estos casos. Aunque en líneas generales se mantiene el objetivo de velar por los jóvenes, los criterios son distintos.